viernes, 30 de noviembre de 2012

La letra con sangre entra

Las autoridades de consumo de Cataluña, acaban de hacer públicas dos sanciones a cajas de ahorro que podríamos calificar de ejemplarizantes. Estas entidades han sido merecedoras de sendas multas de 10.000.000 € y 15.000.000 €, por ofertar productos al consumidor, a los que se atribuye resultados que difieren de los que realmente tienen o pueden obtener (se dice rápido, pero la multa más elevada supone casi 2.500 millones de las antíguas pesetas).


El Código de Consumo de Cataluña tipifica esta infracción como grave (salvo que concurran circunstancias que pudieran hacer que la infracción se calificase como muy grave). En el caso de estas cajas de ahorro, atendiendo a los importes de las multas, las autoridades han debido entender que la gravedad de la infracción merecía, efectivamente, "ultrapasar" la sanción máxima establecida para las infracciones muy graves (establecida en 1.000.000 €).

Las sanciones previstas en la norma para infracciones graves y muy graves pueden "ultrapasarse hasta alcanzar [el quíntuplo/el décuplo - según sean graves o muy graves] del valor de los beneficios ilícitos obtenidos o de los perjuicios causados por la infracción y, en su defecto, del valor de los bienes o servicios objeto de la infracción".

El Derecho de los Consumidores es habitualmente despreciado o, simplemente, ignorado por muchos operadores. Mientras algunas empresas se preocupan de cumplir con sus obligaciones en materia de consumo, otras, en cambio, incumplen con sus obligaciones reiteradamente.

No es raro ver en medios de comunciación y redes sociales cómo determinados operadores son señalados por la prensa y, en especial, por las asociaciones de consumidores, por incumplir reiteradamente sus obligaciones en materia de consumo, por su abuso generalizado. Al tiempo, se genera la sensación de que las propias autoridades de consumo no son lo estrictas que deberían ser con determinadas prácticas.

Efectivamente, parece que muchas empresas no se tomen en serio el escrupuloso cumplimiento de la normativa de protección de los consumidores hasta que no reciben una sanción, adoptando una posición, como poco, de pasividad que hace bueno el refrán que reflejó Goya en uno de sus pinturas, "la letra, con sangre entra"


La letra con sangre entra o Escena de escuela.
19,7 x 38,7 cm. Óleo sobre lienzo. Museo de Zaragoza.
Francisco de Goya [Public domain], via Wikimedia Commons

En ocasiones parecería que las sanciones no eviten la reiteración de determinadas conductas cuando se compara el riesgo y el importe de las multas con los beneficios que se obtienen de prácticas inadecuadas. Sanciones como las que hemos mencionado, harán que muchos operadores se cuestionen el riesgo que están asumiendo con sus conductas.

Aviso a navegantes, las infracciones en materia de consumo se sancionan y pueden llegar a ser, como en este caso, tremendamente gravosas para la empresa infractora.

Acabamos con nuestra recomendación utilizando otro refrán español; "cuando las barbas de tu vecino veas pelar ...."